
Woody Allen es sin duda uno de los directores más controvertidos de la historia, tanto por la diversidad en los cortes de sus filmes como por su propia personalidad (si no lo amas, lo odias). Su larga carrera puede dividirse en etapas; desde que comenzó en 1966 con la comedia What's Up, Tiger Lily?, hasta sus últimas tres producciones: Match Point, Scoop y ahora Cassandra’s Dream, sin olvidar que para muchos de sus seguidores, la cumbre de su carrera la tuvo durante la década de los años 70 con tres producciones que marcaron su inimitable estilo: Annie Hall (para muchos su obra maestra) Interiors y Manhattan.
Haber logrado tanto éxito y buenas críticas dentro de su filmografía podría resultar contraproducente para el director, quien fue decayendo (para la crítica) producción tras producción. Fue hasta el 2005 con el drama criminal Match Point, el año en el que el neoyorkino volvió a tomar fuerza, además de que fue su primer filme rodado completamente en Inglaterra. Acto seguido nos presenta la comedia titulada Scoop (en el 2006), que a pesar de ser protagonizada nuevamente por Scarlett Johansson, no corrió con la misma suerte. Este año se estrena en México Los Inquebrantables (Cassandra’s Dream), filme con el que regresa al género del drama criminal desarrollado en Inglaterra para el cual decidió que ninguno de sus actores principales sería estadounidense.
Los Inquebrantables (Cassandra’s Dream) nos presenta un momento en la vida de dos hermanos Ian (Ewan McGregor) y Terry (Colin Farrell). El primero, dedicado a ayudarle a su papá en el negocio familiar, a pesar de que su más grande deseo es convertirse en inversionista de hoteles en Estados Unidos y tener todo el dinero que siempre ha soñado, a diferencia de su hermano menor, un experto en carros que trabaja como mecánico para llevar una vida al día junto a su novia, su único problema es la adicción que tiene con el juego y su obsesión por la suerte y el azar.
Todo comienza con el deseo de ambos de adquirir un viejo bote para navegar los fines de semana y sentir la libertad. Con suerte y algo de esfuerzo lo compran y lo nombran Cassandra’s Dream, es entonces cuando su vida da un enorme giro: Ian conoce a Angela (Hayley Atwell) una bella actriz a la que engaña haciéndole creer que adquirirá una construcción en Los Ángeles, mientras la pasea en los autos de autos de lujo que su hermano le presta del taller. Mientras tanto Terry, en su tremenda obsesión por el juego se endeuda por una grande cantidad que debe ser pagada. Sin ningún tipo de recursos, los hermanos únicamente pueden recurrir a su millonario tío Howard (Tom Wilkinson). Sólo él puede ayudarlos a pagar la deuda de Terry y a conseguir dinero para las inversiones de Ian. Howard siente un gran cariño por sus sobrinos, y sobre todo, confía en ellos, tanto que es capaz de pedirles que asesinen a una persona que pone en peligro su trabajo y su vida. ¿Aceptarán por desesperación los hermanos? Eso no lo revelaré, únicamente puedo decirles que todo lo que comenzó en un bote, terminará ahí mismo.
El argumento es entretenido y logra mantener al público en suspenso. Lo que en esta ocasión falló por parte de Allen fue la unificación de tantos elementos que quiso mostrar. Por un lado dos personas sumamente diferentes tratando de demostrar hermandad entre ellos y por otro, conjuntar la tensión y el hilo de la trama con las actuaciones: McGregor, a quien ya hemos visto realizando excelentes personajes, parece débil en esta ocasión (pero no por su trabajo, sino por la fuerza argumental de su personaje) y Farell, quien ha contado con menos presencia, desarrolla a un Terry exagerado cuyas tragedias se convierten sin querer en un humor negro para el espectador. Tal vez esta fue la intención del director, pero hay algo en Los Inquebrantables (Cassandra’s Dream) que podría desilusionarnos dentro de su trayecto, sin embargo, al verlo de una forma independiente (de la historia del director), se cuenta con las ventajas de un drama diferente con un final inesperado y buenas actuaciones.
En México, unas semanas después, se estrenó el nuevo filme de Sidney Lumet titulado Before the Devil Knows You’re Dead, cuya trama (también acerca de dos hermanos con problemas financieros), cuenta más fluidez y coherencia. Woody Allen es un director y escritor que decide mantener en secreto los detalles de sus futuras producciones por lo que crea grandes expectativas. Su época dorada probablemente ya no regresará, pero como público confío en que volverá a sorprendernos muy pronto.


