viernes, 28 de marzo de 2008

La Zona (2008)

Por Bling

Presentando un cúmulo de talento internacional, La Zona es una película mexicana en cuanto a su producción, locaciones y la mayoría de su talento artístico, realizada por un director uruguayo, Rodrigo Plá y escrita por su esposa, la española Laura Santullo.

Imposible dejar de admirar el valor de este director que con su ópera prima nos muestra una aguda exposición de un problema que se ha venido acentuando en nuestro país en los últimos años, las fuertes disputas entre sociedades de diferentes estratos socioeconómicos. A raíz de esta polarizante situación que vivimos, cada vez es más difícil tratar con temas de esta naturaleza ya que al parecer los límites de tolerancia en los que nos manejamos día a día son sumamente frágiles, tal y como se puede apreciar en la cinta. En ese tenor, la mención al ex senador Diego Fernández de Cevallos, es el más claro referente de que la película no deja ser “política” como el mismo director lo mencionara en entrevista.

La historia comienza cuando tres jóvenes aprovechan un fortuito accidente natural, para entrar a robar en un residencial llamado La Zona. A partir de este incidente, se romperá la tranquilidad de los vecinos que ahí habitan y se desencadenaran una serie de acontecimientos que mostraran los alcances de los colonos en la lucha por no perder sus privilegios, así como su aparente sociedad perfecta.

Para manejar la complicada interacción entre sociedades diferentes, Plá no utiliza una historia de amor trágica como en Amarte Duele (2002), sino que construye un espacio utópico, donde los inquilinos conviven en una aparente armonía que los aleja enormemente de la realidad que se vive en el exterior, aunque físicamente se encuentren separados por unos cuantos metros de distancia.

La Zona es una fortaleza fuertemente resguardada, la cual posibilita que sus habitantes salgan de este espacio en contadas ocasiones, sobre todo los niños, ya que asisten a la escuela en este mismo lugar. De cierta forma, en La Zona se vive con leyes propias, ya que entre otras cosas, la policía no está facultada para entrar a este lugar. Los colonos aluden al derecho de buscar la mayor seguridad posible para ellos y sus hijos debido al peligro cotidiano que se vive en la ciudad, después de todo, vivir en un lugar así es un privilegio que les ha costado mucho llegar a obtener. Sin duda argumentos sumamente debatibles y una posible pincelada a las habituales posturas derecha-izquierda en el cotidiano acontecer social.

El director logra mantener con éxito la atención del espectador ya que cuenta con escenas de acción bien ejecutadas, sobre todo las secuencias de persecuciones. En cuanto a las actuaciones, la punta de lanza la lleva el experimentado actor Daniel Giménez Cacho, quien ya es una garantía desde hace mucho tiempo, su papel como el vecino que aporta la sensatez en los momentos de mayor tensión es bastante destacable. Por otra parte, es una pena que el papel de la española Maribel Verdú -a quien ya se nos está haciendo costumbre verla en producciones nacionales-, sea tan corto, ya que su postura en contra de la decisiones que toman los vecinos del residencial, la hacen ver más bien como una madre histérica, esto no es culpa de ella, sino a la falta de profundidad con la que se dotó al personaje.

Aunque es satisfactorio también el trabajo Carlos Bardem, quien interpreta a Gerardo, uno de los vecinos más reaccionarios e intolerantes, quizás la sorpresa más agradable en el ámbito actoral sea la presentación del joven Daniel Tovar, el cual se diera a conocer por la serie de Nickelodeon "Skimo", pero que no había tenido como hasta ahora la oportunidad de mostrarse en un papel importante en la pantalla grande. Su papel como Alejandro, un chavo confundido ante la difícil situación de encontrar en el sótano de su casa a Miguel (el ladrón que todos están buscando), lo ubica como un interesante prospecto del cine nacional. Los diálogos e interacción entre Miguel y Alejandro, se convierten sin duda alguna, en el corazón de la cinta.

Estrenada desde el año pasado en diferentes festivales internacionales, es una pena que La Zona pasara tan desapercibida por las carteleras mexicanas a pesar de traer consigo importantes cartas de presentación como el premio de la Crítica Internacional del Festival de Toronto así como el León del Futuro (o premio Luigi De Laurentiis) en el Festival de Venecia.

Sólo nos queda esperar la oportunidad de ver esta cinta en DVD, una propuesta arriesgada, con consciencia social y a la vez entretenida que pone al director Rodrigo Plá en el ojo del huracán dentro de la industria del cine de nuestro país y nos da ánimos y expectativa para darle seguimiento a su prometedora carrera.

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