Por BlingEl director nacido en Alemania Roland Emmerich nos trae su más reciente film titulado 10,000 A.C. (10,000 B.C) el cual explora la vida del hombre prehistórico.
La cinta sigue el viaje que tiene que emprender D'Leh (Steven Strait) miembro de una tribu de cazadores de mamuts, para salvar a su amada Evolet (Camilla Belle) y en el proceso darse cuenta que según una vieja profecía, su papel en la historia es más importante de lo que jamás imaginó.
Con Emmerich ya se viene presentando como sello personal el hecho de que en la mayoría de sus películas se le dé mayor prioridad a los efectos especiales que al desarrollo de la historia y al guión, y en ese sentido hay varios ejemplos de sus trabajos previos que confirman este argumento: Godzilla, El Día de la Independencia y El Día Después de Mañana, donde Emmerich explota visualmente con grandes efectos especiales, pero con un argumento débil, o que se cae en algún momento de la cinta.
Desafortunadamente, en 10,000 A.C. el director va más allá en la cuestión de los desaciertos, quizá el más grave fue que nunca logró establecer los límites entre una película de corte histórico con una de ciencia ficción, donde el tamaño de un diente de sable puede ser casi igual al de un elefante o presentar como algo común a unas gigantes avestruces depredadoras que persiguen a los personajes en una de las escenas más absurdas de la película.
En el terreno actoral, se confió en nuevas caras para los papeles protagónicos. Por la tanto el peso del filme recae en el inexperto Steven Strait y en su pareja sentimental, Camilla Belle, la cual con su belleza y rasgos tan finos cuesta trabajo concebirla como una mujer de la prehistoria. A pesar de que ambos no están del todo mal, quedó de manifiesto el error de apostar por ellos para protagonizar una cinta de estas proporciones (una producción de más de 100 millones de dólares), a su vez se deja asentado que si bien las películas previas de este director no contienen gran profundidad, por lo menos contaban con actores popularmente conocidos como Will Smith, Jeff Goldblum, Bill Pullman, Matthew Broderick y Jean Reno entre otros.
Lo más rescatable de la cinta sería el aspecto visual, rubro en el que el director ha puesto tanto empeño en sus trabajos previos, aunque en esta ocasión con algunos altibajos, como la escena de la persecución de los mamuts que prometía ser memorable, pero que desafortunadamente se echó a perder cuando los cazadores quedan colgados de la red y son arrastrados, resultando más bien una escena chusca. Para la realización de la fotografía volvió a echar mano de Ueli Steiger, trabajo que se realiza de manera por demás satisfactoria. Otro aspecto a resaltar, es la voz del consagrado actor Omar Sharif como narrador.
Con estos antecedentes, no es nada alentador saber que el nuevo proyecto de Roland Emmerich será "2012", filme que abordará el tema del fin del calendario maya, y las profecías que catastróficas que esta fecha conlleva. Esperaremos al 2009 para ver el estreno de este nuevo proyecto.
"Hago películas para las masas" dijo alguna vez Roland Emmerich en una entrevista. Con los títulos que tiene bajo el brazo nos queda muy claro esto, pero ojalá que este no sea el argumento del director para que siga haciendo filmes como 10,000 A.C.
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