
Mi Historia Sin Mí (I'm Not There), no es un filme para todo el público. Y he de comenzar así debido a que es compleja la estructura de su argumento; lo cual no es un punto negativo, sino que para muchos resultará interesante la forma en la que se plantean diversas experiencias acerca de un personaje popular, sin llegar a ser un filme biográfico o documental.
Todd Haynes, conocido por la cinta Far From Heaven (guión por el que obtuvo una nominación al Oscar), ha realizado diversos trabajos experimentales como el titulado Superstar: The Karen Carpenter Story, basado en la vida y la trágica muerte por la anorexia que enfrentó la cantante del grupo The Carpenters. Fue experimental debido a que en lugar de ser comúnmente actuada, utilizó muñecas estilo Barbie y Ken para la representación de sus escenas. Dicha experiencia, realizada en 1987, es una muestra de que a Haynes le interesa probar diferentes formas de contar una historia, y este es el caso de Mi Historia Sin Mí, en la que retrata a través de seis historias y seis actores algunas de las experiencias del multifacético músico estadounidense Bob Dylan.
Woody (Marcus Carl Franklin), un chico vagabundo afro americano de 14 años, vive diversas experiencias con gente que se encuentra en el camino asegurando que es Woody Guthrie, el gran músico representante del folk al que Dylan admiraba, y a quien tuvo la oportunidad de conocer durante sus últimos días. Arthur (Ben Whishaw), un joven poeta que reflexiona a lo largo de toda la cinta, representa la admiración de Dylan por la poesía francesa (Arthur Rimbaud como representante), así como su habilidad como escritor. Jack (Christian Bale), un trovador folk que intenta ser escuchado ante una difícil audiencia y que logra ser reconocido, termina como Pastor, fiel al cristianismo. Dylan, judío de nacimiento, encontró su fe dentro del cristianismo, factor que luego influenció muchos de sus trabajos como músico.
La primera parte de la cinta peca de ingenua y elementos como el falso documental en el que Julianne Moore interpreta a una cantante de folk que habla de Jack (Bale) en una entrevista, podrían salir sobrando. Es hasta la historia de Robbie (Heath Ledger), cuando comienzan a surgir factores más determinantes y subjetivos en la vida de Dylan. Dentro de un aspecto más personal, desarrollado a principios de los años 70, Robbie es un actor enamorado de una pintora con la que se casa y tiene dos hijas. Su vida de éxito lo orilla a enfrentarse a un “amigable” divorcio y a continuar su vida dentro del medio, sin dejar de ser reflexivo y meditabundo, tal y como Dylan vivió el divorcio de su esposa Sarah Lownds. Jude (Cate Blanchett), es un músico que realiza una innovación a la música, dejando la guitarra acústica y el folk y transformándolo en folk rock, lo que le trae un éxito inminente y codearse con grandes personalidades (podemos ver una graciosa escena con The Beatles y un paseo con su amigo, el poeta Allen Ginsberg, representante del movimiento beat). Dylan, al igual que Jude, se enfrentó a la prensa, las drogas, los juicios dentro del medio, y a una serie de cambios que se suscitaban dentro de la juventud, dicho personaje magníficamente interpretado por Blanchett, es el que cuenta con más elementos que atrapan al espectador. Por último, la historia de Billy (Richard Gere), podría ser de las más incomprendidas, sin embargo su gran importancia radica en representar al icono estadounidense Billy the Kid, gran influencia dentro de las letras y personajes creados por el músico.
Lo que más impresiona en Mi Historia Sin Mí es la gran investigación que conlleva el guión; y no únicamente acerca del músico, si no de las impresiones que se mostraban en los medios para con el público. Así, podemos ver varios detalles que parecen minúsculos, pero que la gente contemporánea de Dylan o sus seguidores podrán reconocer de inmediato. El hecho que la cinta comience con la muerte de Jude, a quien después vemos sufrir un accidente automovilístico, nos recuerda que Dylan casi muere en un accidente de motocicleta, por lo que Haynes fue más allá y decidió matar al personaje muy sutilmente.
El argumento no enseña, sino que induce a descubrir detalles. Dylan es un hombre multifacético de diversas personalidades por lo que Haynes tuvo la acertada visión de que no podría ser interpretado por un solo actor para así, acercarse más a la realidad aunque pareciera contradictorio. Fue el mismo Dylan quien dio el visto bueno al proyecto y otorgó un permiso especial para la utilización de sus canciones, tanto en su copia original como interpretadas por algunos de los actores. Al terminar de ver Mi Historia Sin Mí, cuyo irónico título implica el que Dylan no está ahí, queda una sensación de que lo presentado no es la verdad absoluta, si no la forma en la que el mundo conoce a Dylan a través de un proyecto sumamente intelectual y sin pretensiones.
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