Por Bling
Siempre tuve el presentimiento de que María Renée Prudencio (la recordaran por su papel de Adriana, la hija de María Inés en Mirada de Mujer) estaba para más que únicamente actuar en telenovelas.
Después de unos años de haber participado en la popular novela, recibimos la grata sorpresa de que co-escribió el guión de la de cinta mexicana Quemar las Naves junto al director de la misma, Francisco Franco. Y no es la única sorpresa agradable de la cinta.
La cinta trata sobre Helena (Irene Azuela) y Sebastián (Ángel Onésimo Nevares), dos hermanos atormentados por la grave salud de su madre. Cada uno vive la situación de diferente manera, pero mantienen similitudes trascendentales: ambos evitan enfrentarse a la peor de las realidades, ellos mismos, además que viven añorando el momento en el que podrán salir del círculo en el que se encuentran.
Mientras Helena se recluye en su casa y se aisla de todos para cuidar a su madre, Sebastián manifiesta sus inquietudes por medio de la pintura, a su vez, se siente atraído por el alumno recién llegado, Juan (Bernardo Benítez), un tipo de apariencia ruda, pero que con el tiempo se entenderá de diferentes formas con Sebastián. La crisis de identidad, el encierro y en sí la experiencia de vivir la enfermedad de su mamá como una cuenta regresiva, son los elementos que sirven de contexto para explorar la complicada y un tanto retorcida relación de ambos hermanos.
Contar la historia de varios adolescentes y sus crisis de identidad, puede parecer un tema trillado, la diferencia con el guión de Quemar las naves radica en la profundidad con la que se toca a los protagonistas, esto trae una buena experiencia en el desarrollo de los personajes, pero a la vez este elemento juego en contra, ya que la cinta es un tanto lenta en algunos momentos.
Las locaciones donde se desarrolla la cinta, son un elemento a destacar, ya que acostumbrados en cierta forma a los escenarios del Distrito Federal que varias producciones mexicanas presentan, la película está rodada en el Estado de Zacatecas.
En el terreno musical, la cinta cuenta con la colaboración de Joselo y Julieta Venegas, los cuales además de un par de temas instrumentales, nos regalan la estupenda “Mi Principio”*. Canción escrita por el integrante de Café Tacvba, y cuya letra está sumamente ligada a la temática del filme.
A pesar de estos elementos, sin duda la sorpresa más agradable de la película es Irene Azuela, a quien se le relegara a segundo plano en el Búfalo de la Noche en buena parte gracias a que los productores pensaron que a nivel marketing funcionaba mejor explotar el nombre de Camila Sodi, incluso Azuela no aparece en el poster promocional de dicha cinta a pesar de que tiene un papel más protagónico que Sodi. Para su fortuna, en esta película es la estrella y no hay quien le haga las más mínima sombra, a pesar de que el trabajo del talento actoral joven en términos generales es bastante aceptable. El trabajo realizado por esta joven egresada del Centro de Formación Actoral, le valió ni más ni menos que un Ariel en la categoría de mejor actriz.
Quemar las naves es una propuesta de cine recomendable, no es la típica cinta de chavos con consejos moralinos de drogas, sexo y demás. Es una historia que sabe como entrar a la vida de sus personajes gracias a la buena ejecución de su guión.
* Un día me voy a ir y no volveré jamás
Prefiero la soledad a vivir sin mi verdad.
Un día me voy a ir seguro me extrañarás
como el ave de ciudad se va buscando la mar.
Porque al final aunque esté feliz aquí.
Debo emigrar a un lugar lejos de aquí
No me entiendas mal
Que no es cosa de los dos
Parece el final, pero es mi principio.
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